Seguimos con esta sección para quienes
comienzan su aventura en la escritura. Hoy trataremos algunos aspectos técnicos
que ayudan a mejorar nuestro arte; una gran imaginación no es suficiente para escribir, necesitamos
desarrollar otras habilidades para que nuestras obras sean de calidad.
Conocer las estructuras literarias
La estructura de una obra literaria es la
manera en que los hechos están ordenados, cada uno de los géneros literarios
tiene diversas formas de estructuras, lo interesante es conocerlas todas y escribir
con ellas. La estructura más conocida es
la lineal, ya que los sucesos tienen una disposición cronológica, aunque
existen otros tipos de estructuras.
Es recomendable estudiar un poco sobre las
características de las estructuras literarias antes de comenzar a escribir.
Generalmente se recomienda estudiar los distintos tipos de estructuras
literarias en libros de teoría, pero
creo que leer obras literarias es la mejor forma de aprender a escribir, es mucho
más efectivo leer Drácula de Bram Stoker para comprender la estructura epistolar
que simplemente leer una definición de enciclopedia.
Crear un buen personaje
Hay mucha teoría que intenta explicar la
creación de los personajes en las obras literarias, aunque estoy convencido de que
la grandeza de un personaje depende de la imaginación de su autor.
En unos cuantos párrafos no lograré abarcar
lo necesario para la creación de personajes, solamente mencionaré algunos
aspectos con la promesa de ahondar en este tema en futuras publicaciones.
Un buen escritor es capaz de dar vida a
buenos personajes, ya que podemos tener la mejor historia por contar, una
estructura maravillosa y una ortografía estupenda, pero si nuestra obra carece
de buenos personajes entonces nuestra obra no logrará transmitir emociones con
nadie.
Cuando hablo de un buen personaje no me
refiero a un personaje que no sea capaz de realizar malas acciones, sino a un
personaje que no cuenta con la capacidad de conectar con el lector, un buen conjunto
de personajes permite que el lector se interese en todo momento por nuestra
obra. Por gracia o por desgracia, los personajes son muy necios, a veces sus
acciones escapan de nuestro entendimiento, existe un momento en que los
personajes escriben su propia historia y se niegan a realizar las acciones que
nosotros les ordenamos, aprende a escuchar
a tus personajes. Una vez creados, los personajes pueden actuar por sí
mismos, ¡son más irreverentes de lo que se cree!
Selecciona un ambiente idóneo
Ubicar a nuestra historia en un ambiente
adecuado sirve para que el lector se sumerja en la atmósfera que queremos
exponer, ¿te imaginas el Cantar de mio Cid
desarrollándose en Egipto o a Sherlock Holmes
descubriendo misterios en tu colonia?, yo tampoco.
Cuando termines de escribir, lee tu texto y pregúntate:
¿me siento envuelto por el espacio que se me presenta?: ¡Elegir un ambiente que
sea coherente con nuestra historia facilita la conexión de emociones con
nuestros lectores, piensa muy bien en los escenarios si no quieres que tu obra
parezca descontextualizada.
Juega con el tiempo
Modificar
el tiempo es algo común en las obras contemporáneas, experimentar con el flujo
del tiempo enriquece nuestros escritos; atrás quedaron las épocas en que el
tiempo transcurría en una sola dirección, el tiempo era como una gran estatua
que pocos se atrevían a hacerlo maleable.
Podemos
usar el tiempo para causar sorpresa en nuestros lectores, para desorientar un poco, aunque tampoco abuses. Un excesivo uso de cambios de tiempo puede
confundir demasiado al lector y puedes provocar desinterés en el mismo. Aprende
a ser mesurado y usar las permutaciones del tiempo a tu favor.
Investiga sobre el tema
Asumo
que ya tienes un tema definido sobre el cual escribir, pero ¿conoces lo
suficiente ese tema? Por ejemplo, si tienes la intención de escribir una
historia que ocurrió hace 50 años no lo hagas sin fundamentos, está bien que
utilices tu imaginación, pero puede que alguien más docto en el tema se sienta
ofendido cuando se percate sobre tu falta de conocimiento acerca de lo que
escribes. Entiendo que el propósito de escribir no es ofender, lo que se busca
es dar nuestro punto de vista sobre algún tema en específico, aunque si
queremos escribir una obra sobre el estilo de vida de los carniceros sin ser
carniceros, lo más probable es que nuestro texto este plagado de prejuicios y
especulaciones, nos ganaremos la enemistad de muchos carniceros.



























