Y a la nana nanita
y a la nana nana, nanita le haremos,
en el campo una chocita
y en ella, nos meteremos.
Y a la nanita nana
y a la nanita nana, nanita de aquel,
que llevó al caballo,
lo llevó al agua
y lo trae sin beber.
Ven aquí niño chiquito
que viene el coco
y se lleva a mi niño
si duerme poco.
A la nanita nanita
¡Válgame San Rafael!
Tener el agua tan cerca
y no poderla beber.
Me encuentro escribiendo un pequeño cuento que pronto compartiré con ustedes. Encontré esta nana por internet y me di cuenta que era lo que buscaba para el final de mi cuento, por lo que la comparto con ustedes.
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