Acude con uno de tus familiares y solicita que te cuente una historia que le haya ocurrido. No tiene importancia que tan verídica sea la historia, incluso podría ser una historia inventada. Tienes que prestar mucha atención a lo que te estén contando; una de las habilidades más valiosas de un escritor es tener un buen oído.
Los abuelitos son una fuente muy honda de recuerdos, aunque no tienes que ir necesariamente con tu abuelito, puedes ir con el abuelito de alguien más. Las personas mayores tienen mucho que contar a los más jóvenes; a la mayoría de la gente le parece tedioso escuchar a las personas, pero un escritor no puede darse el lujo de ignorar las historias de los demás.
Tal vez quieras pedirle a alguien más que te cuente una historia, puede se tu papá, tu tía o tu hermano. Todas las personas tienen historias que narrar, tu deber como escritor es canalizarlas para que el mundo pueda conocerlas. Pondré un ejemplo: "La noche de Tlatelolco" es un libro que reúne varios testimonios, cada una de las pequeñas historias se entrelazan para dar en conjunto una perspectiva amplía de el movimiento estudiantil más importante en la historia de México. La escritora mexicana Elena Poniatowska es la autora de "La noche de Tlatelolco", el libro faculta a los distintos bandos en la historia para emitir su punto de vista y así dar a conocer un panorama imposible de concebir con solamente un relato.
Por último, no olvides pedir autorización para escribir la historia y dar crédito al autor de la misma.
Este blog sirve de apoyo a quienes tengan el deseo de escribir. No importa el género literario en el que te desarrolles; aquí todos son bienvenidos. ¡Vamos a escribir!
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jueves, 20 de junio de 2013
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